Límites de kilometraje y exceso caro
Los leasings fijan un límite anual de kilómetros, y cada uno de más se factura al final, a menudo a una tarifa fija. Conduce más de lo previsto y el exceso puede irse a miles. Una cuota baja con un límite de kilómetros ajustado es una forma común de hacer que un trato parezca más barato de lo que es.
Pide: Pide un límite acorde a lo que conduces de verdad, y cotiza los kilómetros extra por adelantado: comprados antes salen más baratos que como exceso.
Estándares vagos de 'desgaste excesivo'
Respondes por los daños más allá del uso normal, pero 'normal' suele quedar sin definir. Llantas rozadas, pequeñas abolladuras, neumáticos gastados y marcas interiores pueden facturarse a la devolución, a veces a tarifas infladas de la arrendadora. Cuanto más vago el estándar, más margen para cobrarte.
Pide: Pide una guía escrita de desgaste con límites claros, y valora un extra de protección de desgaste si conduces mucho.
Penalizaciones duras por salida anticipada
Terminar un leasing antes de tiempo es de lo más caro que puedes hacer. Puedes deber las cuotas restantes, una tarifa de salida anticipada y la diferencia entre el valor del coche y lo que aún debes, todo a la vez. Conoce ese número antes de firmar, no cuando cambien tus circunstancias.
Pide: Pregunta exactamente qué costaría salir en varios puntos del plazo, y si el leasing puede transferirse a otra persona en su lugar.
Tarifas enterradas en el papeleo de la firma
Vigila una tarifa de apertura al inicio, una de devolución al final, gastos de documentación y extras del concesionario metidos en el coste capitalizado. Cada uno sube el precio real sin tocar la cuota mensual anunciada.
Pide: Pide un desglose detallado de cada tarifa y del coste capitalizado completo, y negocia que la tarifa de devolución se anule si vuelves a alquilar o compras.
Diferencia entre el valor del coche y lo que debes
Si el coche es siniestro total o lo roban, el seguro paga su valor de mercado, que puede ser menor que tu saldo pendiente. Sin cobertura GAP, la diferencia sale de tu bolsillo. Algunos leasings la incluyen, muchos no, y los concesionarios suelen venderla con sobreprecio.
Pide: Pregunta si la cobertura GAP está incluida y, si no, compara el precio del concesionario con añadirla a través de tu propia aseguradora.
El valor residual y las condiciones de compra
El residual es el valor asumido del coche al final y fija tu precio de compra. Un residual demasiado bajo infla la cuota; un precio de compra muy por encima del valor real hace que quedarte el coche sea mal negocio. Este número moldea en silencio todo el leasing.
Pide: Pide el valor residual y el precio de compra exacto por escrito, y compara el precio de compra con el valor probable de mercado antes de comprometerte.