Renovación automática con preaviso largo
Muchos contratos se renuevan por otro periodo completo salvo que canceles dentro de una ventana concreta, a menudo de 60 a 90 días antes de la fecha de fin. Si se te pasa, puedes quedar atado otro periodo entero aunque solo quisieras seguir mes a mes. La trampa es que esa ventana se abre y se cierra mucho antes de que pienses en mudarte.
Pide: Pide un preaviso más corto, 30 días es lo habitual, o una cláusula que convierta el contrato en mes a mes al terminar el periodo en lugar de renovarlo entero.
Reparaciones y mantenimiento traspasados a ti
En un contrato estándar, el propietario responde de la estructura y las instalaciones principales, y el inquilino solo de los daños que cause. Desconfía de redacciones que te hagan responsable de 'todo el mantenimiento y las reparaciones', la climatización, la fontanería o el tejado. En un alquiler comercial triple neto es normal, pero conviene ponerle precio antes de aceptar.
Pide: Pide limitar tu responsabilidad a los daños que causéis tú o tus invitados, y un tope en euros o dólares para cualquier reparación que puedan facturarte.
Descuentos de la fianza sin límite
La fianza debe cubrir rentas impagadas y daños más allá del desgaste normal. Las cláusulas vagas que permiten descontar por 'limpieza, repintado y restauración' dejan al propietario quedarse con más de lo que debería costar un uso ordinario. Cuanto más difícil sea prever un descuento, más margen habrá para discutirlo después.
Pide: Pide un acta de entrada con fotos y una cláusula que exija una lista detallada y con justificantes de cualquier descuento, dentro de un plazo fijo tras tu salida.
Penalizaciones duras por salida anticipada
La vida cambia, un trabajo nuevo, una relación, un problema de salud, y salir antes de tiempo puede salir carísimo. Algunos contratos cobran dos o tres mensualidades, o la renta hasta que aparezca otro inquilino sin obligación alguna de buscarlo. Conoce la cifra exacta antes de firmar, no cuando necesites mudarte.
Pide: Pide una compensación definida (por ejemplo una o dos mensualidades) y la obligación del propietario de volver a alquilar con diligencia, de modo que tu responsabilidad termine cuando entre el nuevo inquilino.
Subidas de renta y gastos apilados
Fíjate en cómo y cuándo puede subir la renta, y en los gastos que se apilan encima: recargos por demora, gastos de administración, plaza de garaje, suministros repercutidos o cláusulas de escalado anual que se acumulan. Una renta baja de escaparate puede tener un coste real mucho mayor con todos los añadidos.
Pide: Pide una renta fija durante el periodo, un tope claro a cualquier subida anual y una lista completa y por escrito de todos los gastos recurrentes.
Cláusulas de entrada, subarriendo y 'tal cual'
Algunos contratos permiten al propietario entrar casi sin aviso, prohíben de plano subarrendar o ceder el contrato, o entregan la vivienda 'tal cual', con lo que renuncias a reclamar por su estado. Cada una de ellas te traslada control o riesgo sin que se note.
Pide: Pide un preaviso razonable antes de entrar (24 a 48 horas salvo emergencias), permiso para subarrendar con consentimiento razonable y una lista de defectos conocidos en lugar de un 'tal cual' genérico.